Locura y engaño no curan injusticia y pobreza, pero sí ‘compran’ votos

Convento de Arrabal
Escrito por: El Parroquiano

Afrentas disfrazadas de propuestas de buena voluntad deben contrarrestarse o frenarse definitivamente, dando una respuesta convincente a la gente

Lo ideal sería no convertir el proceso electoral en un pleito de vecindad, pero hay afrentas, disfrazadas de propuestas de buena voluntad, que deben contrarrestarse o frenarse definitivamente, dando una respuesta convincente a la gente.

Es dañino, peligroso e irrespetuoso, que un candidato, en este caso Andrés Manuel López Obrador, engañe a los ciudadanos aprovechándose, sin ser despectivo, de carencias sociales y culturales.

Él, que tanto reclama la “compra” de votos con una u otra artimaña, utiliza la más agraviante y humillante, el engaño.

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El PRI indefenso, con un as bajo la manga o resignado

Convento de Arrabal
Escrito por: El Parroquiano

En los próximos cinco meses ocurrirá algo extremo: Un irremediable desencanto o un inobjetable encanto. Pero sólo habrá de dos sopas

Me cuenta un amigo, entre charla de Navidad y Año Nuevo, que “hay mucha grilla qué comentar”, y hace énfasis en el extendido supuesto enojo priísta por la designación del “simpatizante” José Antonio Meade como casi candidato presidencial.

Pero, además, cae también en el otro “supuesto” para avivar la llama de que el priísmo, de cara a la elección de mitad de año está contra la pared, “el ‘simpatizante’ no levanta”.

Al menos hasta este 31 de diciembre todavía sostengo que ningún precandidato ha tenido el tiempo suficiente para demostrar su verdadero potencial, excepto, el de siempre por motivos claros, Andrés Manuel López Obrador, con su década y media de campaña.

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Entre Pancho Villa, Mancera y una mujer guapa

Convento de Arrabal
Escrito por: El Parroquiano

Y la de Yunes: Aprovechando que AMLO le picó la cresta en Veracruz, sacó su repertorio por si en una de esas el “soy hipertenso” la hacía de bumerán

La madera de un buen político se mide, dice el ya desconocido y confundido clásico, olfateando lo más hediondo sin hacer gesto.

Vaya, cada partido político o alianza podrá tener los precandidatos que guste, pero, eso sí, candidato uno solo. Y entonces, como ya ocurrió, por el método que guste, hasta el del agandalle, muchos se quedaron chiflando en la loma. Que chiflar en la loma es estar solitos, casi calladitos.

Y, lo dicho, sin hacer gestos.

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