Urge al PAN recuperar espacios políticos, señala Ramírez Acuña

En la lucha por la dirigencia nacional ‘voy a ganar y voy a ganar’…

Francisco Ramirez Acuña

‘No soy Yunque’

El diputado federal y ex gobernador de Jalisco asegura que Acción Nacional vive momentos difíciles; ofrece estar más cerca del ciudadano con un compromiso más serio y responsable

Como seguramente desean todos los panistas, pero principalmente el Presidente de la República, Francisco Javier Ramírez Acuña también anhela que el PAN, su partido, entregue en 2012 el poder a otro panista.

La gran posibilidad de que eso no ocurra, sin embargo, les preocupa.

Ese, admite, es el reto en medio de momentos difíciles que vive el PAN.

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Alianzas PAN-PRD revitalizan a López Obrador

Mantiene su congruencia política al rechazar la mezcla de ideologías históricamente irreconciliables

Cuando ingresó a la política lo hizo por el Centro trabajando para el PRI. Por la Derecha, corregiría él si es fiel a sus posturas.

En el inter de aquellos años 70s a la fecha aparece en Andrés Manuel López Obrador un hito de congruencia muchas veces negada por sus opositores y enemigos políticos.

Aun cuando la política, actividad considerada un arte por los griegos, ha sido prostituida, malinterpretada y mal aplicada infinidad de veces, la dignidad sigue manteniéndola como el motor de toda sociedad.

Y a eso parece apostarle el ex jefe de Gobierno del Distrito Federal y ex candidato presidencial en 2006 para sumar adhesiones.

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Como novias de rancho

¿Y nuestro Pacto de la Moncloa? Las buenas intenciones fingidas se convierten en mentira

A punto estamos los mexicanos de quedar como novias de rancho.

Y perdón por utilizar semejante y sexista comparación.

Tanto jolgorio para quedar vestidos y alborotados.

Pero sería imperdonable terminar el año del Bicentenario y del Centenario sin modificaciones tangibles en el proyecto de país, en el rumbo, y con la vista bien puesta en el futuro a corto, mediano y largo plazo.

Si el recuento histórico de la Independencia (1810) y el de la Revolución (1910) no conmueven a gobernantes y políticos, estamos jodidos.

No habrá, entonces, algún otro argumento para hacerlos cambiar.

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