Impacto, El Diario, la crónica del poder y el simbólico 13

Convento de Arrabal
Escrito por: El Parroquiano

En algo no se equivocan los chamanes: La suerte no existe; más bien, como lo dijo Amado Nervo, ‘somos el arquitecto de nuestro propio destino’

Como los martes, o viernes 13, dependiendo en dónde se encuentre uno o a qué chamán creerle, dice la cábala, “ni te cases ni te embarques”. Eso, si bien nos va, porque algunos esnobistas todavía tiemblan ante la supuesta maldición de la combinación del 1 y el 3.

¿Así serán también los años 13?

Si se consulta el gran diccionario que ahora es el Internet (con mentiras y verdades) encontraremos que el 13 también está asociado con el cambio, con la renovación.

Lo que sea, el año 13 de IMPACTO, El Diario es, precisamente, este 2018, un año que debiéramos consultar, en todos los horóscopos y bolas de cristal, qué nos depara a los mexicanos.

Por lo pronto, como para el resto de medios de comunicación, para IMPACTO, El Diario es un año al dedillo porque nos dedicamos a reflejar, explicar y describir, y no a contemplar.

El 13 nos ha resultado cabalístico en todo. Y, como dijo un avezado político duranguense, “y todo es todo”.

La hemos tenido como si de tamales se tratara: De azúcar, de chile y de manteca, pero siempre al pie del cañón.

En su haber, IMPACTO, El Diario suma dos sexenios íntegros, el de Felipe Calderón y el de Enrique Peña Nieto. Cuando salió a la calle, el 10 de enero de 2005, restaban dos años a la gestión de Vicente Fox, que, por supuesto, no fue ajena a la talacha periodística retomada desde entonces.

Son 13 años de IMPACTO, El Diario, aunados a las siete décadas de IMPACTO, La Revista, generando opinión y discusión, primordialmente, en el terreno más sensible de cualquier sociedad, la política, pero, a la vez, reforzado por el otro miembro de la familia, IMPACTO TV, a sus siete años.

En algo no se equivocan los chamanes: La suerte no existe. Más bien, como lo dijo Amado Nervo, “somos el arquitecto de nuestro propio destino”. Y, entonces, sobrevivir se convierte en la batalla más temida porque, también cierto, nada es imposible, nada es eterno y nada es infalible.

Los IMPACTOS saben de eso. Llevar la crónica del poder es un oficio que se cumple con cabalidad, así a veces se aprieten los dientes.

En 13 años fuimos testigos de dos administraciones totalmente extremas, aunque con alguna continuidad en ciertos aspectos, porque la razón y la prudencia así lo ordenaban, como debiera ocurrir a partir del próximo 1 de diciembre, gane quien gane la Presidencia de la República. Lo contrario será meter al país en un maquiavélico torbellino.

¿Qué nos toca en el año 13?

En principio, seguir escribiendo la crónica del poder, hoy enfrascado en una guerra de todos contra todos. Un año que puede ser parteaguas visto de distintos modos. Si gana la Izquierda de Andrés Manuel López Obrador o si gana la apuesta “simpatizante” del PRI con José Antonio Meade. Aunque en una de esas “ni Juana, ni Chana” y la copa se la lleva el proyecto “sí se puede” de Ricardo Anaya.

¿Preparados? A conciencia. El 2018 no toma a nadie desprevenido. Todo se auguró durante el 2017 y los años precedentes, sobre todo desde el fatídico 2014, con la sacudida social de la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa.

Como cosa del destino, ¿de qué más?, el 17 nos trajo a los mexicanos otra prueba de fuego, los desastres naturales. Sacudir el centro de la República justo horas después del simulacro por el aniversario 32 del sismo de 1985 no debe ser cosa de superstición, pero quién sabe. La coincidencia desborda la mera anécdota.

Como si no tuviéramos con la parte que compartimos ya con el resto del mundo: La debacle en los precios del petróleo; los movimientos telúricos en economía, generados por políticas internas de Estados Unidos y algunos países de Europa; las locas políticas de Trump; el crecimiento del terrorismo (en México lo vivimos, a nuestra manera, con quienes ya podrían, incluso, resultar amnistiados), pero ni agoreros ni illuminatis ni brujos. El 13 sólo puede traer adrenalina a los Impactos. Todos los tiempos son mejores, pero puede haber mucho mejores; es la consigna del trabajo hasta que se agote. Nuestra bola de cristal es la realidad. Como también suele decirse y “a los hechos nos remitimos”.

En realidad, la única duda es si el 2018 será peor que el 2017 porque luego la valentía se convierte en dulzura y todo queda en inconcebible pánico.

Iniciamos el 13, eso sí, con tristeza por la partida, en plenas fechas decembrinas, de nuestro estimado auxiliar Agustín Baena, “Puga”, como hace algunos años la de Miguel Rodríguez, “El Alarmo”.

Por lo demás, no hay cábala. A trabajar y Dios dirá. Martes, viernes 13, aniversario 13. Nos casamos y nos embarcamos… con la noticia y, claro, nuestra muy, esa sí, sagrada opinión.

Convento1959@hotmail.com