PRI, el día cero. Meade, ¿anulado por ‘default’?

Evento de Luis Videgaray con embajadores del mundo donde elogió melosamente a Meade

El tricolor pone ‘pimienta’ a su proceso interno; lanza convocatoria para registro de precandidaturas. La inscripción es el 3 de diciembre; el 14 inician las precampañas

Y de cero a 27 hay un largo trecho.

Porque tan cercana es la fecha del augurio de que mañana habrá humo blanco en el PRI, y con la del (aparente) dislate de Luis Videgaray, el pasado miércoles, en favor de José Antonio Meade, que todo pinta a que muchos fervientes creyentes de las cábalas se quedarán esperando.

El mismo día que el Presidente Enrique Peña Nieto debió salir al paso de la romántica brutalidad de endiosar a un precandidato a base de finos elogios, el jueves pasado, Enrique Ochoa Reza, líder nacional del PRI, hizo pública la convocatoria tricolor para la inscripción de contendientes por la candidatura priísta a la Presidencia de la República.

Quienes pujen por la estafeta deberán inscribirse el 3 de diciembre. El 14, según el Instituto Nacional Electoral, arrancan las precampañas.

Es decir, si el asunto va como lo pintan, con el librito en la mano, no hay modo de que el Presidente, ante el priísmo, salga este lunes con un sobre en la mano y desvele un ganador.

Y no porque el jueves fue claro, y hasta tajante, ante quien buscó con su púgil echarse unos rounds a la bolsa: “Yo creo que andan bien despistados todos. Creo que el PRI no habrá de elegir a su candidato, seguro estoy, a partir de elogios o aplausos”.

Así, pues, la hora cero del PRI tiene varios días por delante.

Las palabras del Presidente tienen un sentido mayor al advertido como una mera reacción a lo que muchos vieron no como un simple destape que, por cierto, no es un misterio desde hace meses, sino como una postulación ventajosa ante un público tan especial compuesto de más de 100 embajadores del mundo.

Primero, Peña descalifica el panegírico de Videgaray. Nulifica la intención y la consecuencia. “Ni por elogio ni por aplausos”. En un razonamiento estricto, Meade ya no podría serlo porque fue “elogiado” y “aplaudido” mediante una treta de su amigo de 30 años.

Aun cuando no fuera decisión propia del Presidente, elegirlo haría ver como falsa la advertencia, pero mayor trascendencia tiene el complemento de la reacción de Peña al afirmar que “andan bien despistados todos”.

Nunca antes el Presidente había matado de forma tan precisa el entusiasmo de Videgaray, Meade y otros de ese círculo de amigos.

“Bien despistados”. Es decir, equivocados por completo. Meade no es. “Fríos, fríos”.

Con sus palabras, Peña hizo añicos el evento revelador de Videgaray. Tumbó el templete donde el titular de la SRE pretendió entronar a Meade.

La disculpa… o aclaración por tuit de Videgaray quedó sepultada (“ayer, tres secretarios impartieron conferencias en la Cancillería, y a los tres los presenté con calidez, gratitud y reconocimiento a su talento y trayectoria. No hay que confundir eso con otra cosa. Las decisiones políticas se tomarán donde deben tomarse”).

Al final de sus 280 caracteres, Videgaray debió casi expresar un “mea culpa” y cumplir con una penitencia: “Las decisiones políticas se tomarán donde deben tomarse”. Y uno no sabe, pero seguramente, como a los niños, le ordenaron escribirlo mil veces en su “notebook”.

Por cierto, el miércoles, después del “affaire”, los priístas parecieron congelados; lo contemplado no era ni para abrir la boca; Videgaray se había pasado de valiente o detrás de su serenata estaba la orden del Jefe.

Vaya, ni siquiera el líder nacional del partido, Enrique Ochoa Reza, quien sólo opinó después del manotazo del Presidente Peña Nieto. Efectivamente, dijo, ni elogios ni aplausos, sino trayectoria y perfiles, definirán al candidato priísta.

Fuera de este sainete, en el PRI las cosas quedan claras, ¿o no?

LA ACERA DE ENFRENTE

Por no dejar, veamos qué pasa en la acera de enfrente.

Lo anecdótico lo dio, el viernes, Andrés Manuel López Obrador, que con ese halo celestial que se carga decidió agendar su registro ante el INE el 12 de diciembre, es decir, el mero día guadalupano.

Y podrá decir, como los otros independientes, los de la Historia de México, Morena con “La Morena (Virgen de Guadalupe)”.

O sea, que Andrés Manuel va lanito.

Por el lado de los independientes sí que siguen sudando la gota gorda, pero ahí van, un día sí y otro también, empujando sus firmas. Por lo pronto, Jaime Rodríguez “El Bronco” ya pasó el 25 por ciento del total. Le sigue Margarita Zavala. El plazo concluye en febrero, pero en donde sí deben llamar a los bomberos es en el Frente.

El viernes, los reproches estaban al dos por uno. Miguel Mancera acusaba a Ricardo Anaya de jugar “con doble camiseta”, la de dirigente del PAN y la de precandidato, con opción a quedarse con la otra, la de comandante del Frente. Es decir, aunque tendría que dejar dos, ya acumularía tres camisetas.

Lo mismo, entredijo Mancera, hacia Alejandra Barrales, ávida de quedarse con la candidatura del Frente por la Ciudad de México. Por eso guiñe el ojo a Anaya y hace muecas (o ni voltea a ver) a Mancera.

Y por si no fuera mucho el ruido, alguien que aparece de vez en cuando, el ex titular de Relaciones Exteriores Luis Ernesto Derbez, exigía una mesa de diálogo con todos los aspirantes a la candidatura del Frente, incluido él, que parecen, pero no son pocos. Otra cosa es que Anaya haga ver que sólo hay uno.

En fin, que en cierre de año previo a la cada vez más difícil elección presidencial se presentan muchos excesos y asonadas de terciopelo porque, cierto, quien sí se la recargó fue Videgaray.