Margarita (que no ‘la corregidora’), y el caótico ejército independentista

Entre elucubraciones, “güiri, güiri””, desplazados, desesperados, y un altanero e incipiente proceso electoral, hacia el 2018 se “enrolan” (como plaga de Moisés) quienes colgados de una figura tan nueva como temeraria, buscan convertirse en los próceres del país

En pleno arranque del proceso electoral del 2018, si al banderazo del INE del 8 de septiembre nos atenemos -por cierto, desairado por todo mundo, pues mientras unos ya estaban en campaña desde hace meses (uno, incluso desde hace años), las cosas no están ni claras, ni, mucho menos, decididas.

¿Algunos andarán todavía temblando por los efectos de los sismos del 7 y 19 de septiembre?

Andrés Manuel López Obrador, quien le ponía más juguito al caldo, ya hasta está rebasado por el arguende entre los panistas, el Frente y la “locura” priísta de dejar sin dinero público y sin plurinominales en el 2018 a todos los partidos. Vaya, en lugar de “trompearse” con quienes lo pueden dejar otra vez con la ilusión, don Andrés prefiere jalonearse con Vicente Fox (“No tiene partido, tiene intereses”, dice). ¿Pensará el tabasqueño no tener ya rivales de su tamaño?

En otra esquina, o escenario, la renuncia de Margarita Zavala al PAN no es tan poca cosa como intentan aparentarlo muchos panistas, pero también el perredismo de “derecha”.

El ”huracán” Margarita trastoca los planes de todos los partidos. A unos para bien, a otros para mal. Pecarían de confiados quienes minimicen los efectos (por no decir los daños) colaterales.

Ante un proceso “sui generis”, revuelto, altanero, sin figuras definitorias -¿o a poco el señor López Obrador ya lo es?, no se ve uno solo ondeando la bandera de la victoria a ocho meses de la contienda. El propio Andrés Manuel lo sabe, teniendo enfrente contendientes reales, su realidad, como en otras elecciones, comienza a ser de otro color.

Hasta ahora todo se traduce en “güiri.güiri” y elucubraciones de desesperados, por ejemplo, a quienes les urge un candidato en el PRI. O una figura clara. Bueno, si la caballada está flaca, pues ya están, son solo dos, uno se apellida Meade y el otro Nuño.

Comienza a ser ocioso hablar de Miguel Osorio, José Narro, Eruviel Ávila. No se diga de Manlio Fabio Beltrones.

Tal vez hoy, durante la reunión del Consejo Político Nacional, el PRI nos regale otros gramos de suspenso, después de la vacilada del sábado pasado cuando tal vez la “mano negra” de siempre le vuelve a jugar una broma a la dirigencia nacional.

El resto, salvo Morena, están en las mismas. El gran problema lo tiene y lo tendrá el Frente, sea quien sea el elegido. Al final, en la izquierda de “derecha” o la derecha de “izquierda”, alguien saldrá perdiendo.

Por lo pronto, en ese sentido, ni en el PAN ni en el PRD hay candidato. Y, entonces, no lo hay en el Frente.

A raíz de la decisión de Zavala, Anaya ya no le encuentra la cuadratura al círculo. Para achicar su preocupación o medio salir del bache insiste en dar como fecha de elección de candidato en el PAN el 13 de diciembre. “Margarita cometió un error”, dice, mientras él se despacha con la cuchara grande para agandallar la candidatura en su partido y en el Frente. Anaya corre el riesgo de quedarse como el perro de las dos tortas.

Pero esa es una parte de este engrudo.

En la orilla están Miguel Ángel Mancera, quizá no con todos los números a su favor, pero sí por arriba de varios.

O quienes quieren, pero la propia escaramuza los desplaza, Silvano Aureoles, Rafael Moreno Valle.

Esa es, digamos, la parte tradicional del proceso.

Enfrente están quienes colgados de una figura tan nueva como temeraria, por distintos motivos, buscan convertirse en los próceres del país, los independientes.

Hasta hoy el INE ha registrado a un número récord de aspirantes sin partido. Algunos dan cuenta de 36 a cuatro días de cerrarse el plazo ampliado. Apenas el lunes contabilizaban 31.

A decir, entre otros: Armando Ríos Piter, Jaime Rodríguez, Pedro Ferriz de Con, Alfredo Pérez Mata, Francisco Gerardo Becerra, Wendolín Gutiérrez Mejía, Héctor Luis Javalois, Alfonso Trujano, Edgar Portillo Figueroa, Roque López Mendoza, Carlos Mimenza Novelo, María de Jesús Patricio Martínez, José Flores Carballido, Simón Pérez Torres, Mauricio Ávila Medina, Eustacio Salinas Treviño, Esteban Ponce Ruiz, Silvestre Fernández, Rodolfo Eduardo Santos, Ricardo Azuela Espinoza, Gustavo Javier Jiménez, Gabriel Salgado Aguilar, María Concepción Ibarra Tiznado, Jaime Antonio Rodríguez, Marco Ferrara Villarreal, Francisco Rodríguez Espejel, Luis Antonio Hernández, Aisha Vallejo Utrilla, Gonzalo Navor Lanche, Luis Ponce de León, Mario Fabián Gómez Pérez, Dante Figueroa Galeana, Alejandro Daniel Garza Montes de Oca, María Silvia de Jesús Ordóñez, María Elena Rodríguez Campa Romo y Salvador Vargas Trejo.

Perdón si por la locura repetí alguno, daría lo mismo, si pululan como plagas de Moisés.

Se espera acuda el Teniente jubilado de la Marina, Ángel Martínez

Y a como van las cosas y como pintan, los ciudadanos no alcanzarán para dotar firmas a cada uno de ellos, cerca de 900 mil por requisito, por “chompa”.

De toda esa gama de apellidos conocidos, pero nombres desconocidos, ¿a quién le va usted, a quién ha visto ganarse el reconocimiento de líder?

Quizá por eso algunos como Jorge Castañeda o Gerardo Fernández Noroña decidieron mejor ni asomar la cabeza. Y otros, retirarla, como Emilio Álvarez Icaza.

La cereza en el pastel ocurrirá este jueves, si Margarita Zavala no cambia de opinión o si su esposo, Felipe Calderón, no dice otra cosa.

Pero es ella, quizá, quien pueda dar un poco o mucho valor a todo este ejército independentista con mucha presencia, pero poca esencia.

Ya sabemos cómo le está yendo a “El Bronco” con los “bárbaros“ del norte.

Si hoy ha puesto nervioso a medio mundo (excepto al PRI), Zavala podría armar una campaña realmente épica. Como lo he dicho, siempre y cuando se arme, primero, de un discurso fuerte, muy fuerte; político, social, cautivador. De hacer escuchar su voz, porque hoy no se escucha. De tener más presencia, imagen.

No pidamos tanto, tampoco una Josefa Ortiz de Domínguez, “La Corregidora”, pero sí, tan siquiera para complementar el papel ya asumido.

A estas alturas todo mundo está tiempo.

A ver si de tantos, independentistas o no, uno se da.