Socavones, de Ruiz Esparza a Cervantes; el amuleto de Nuño

Gerardo Ruiz Esparza. Un mal rato

Los demonios andan sueltos en suelo del PRI-Gobierno; con piso no tan ‘parejo’, a Ochoa Reza le ronda otro hundimiento

Como película de terror, en la que se derrumba un techo y al centro de una habitación caen, pesadamente, dos pianos, dejando una polvorienta escena, fue el “socavón” que pudo representar para Aurelio Nuño, Secretario de Educación, la suerte que hoy padecen, quizá por culpa de otros, Gerardo Ruiz Esparza, Secretario de Comunicaciones, y Raúl Cervantes, Procurador General de la República.

Pero no fueron dos pianos, sino dos tinacos, los que destrozaron el mobiliario de un salón de clases de la escuela primaria “Miguel Serrano”, ubicada a unos metros de la SEP, por suerte, por la madrugada.

La caída de los tinacos fue a causa de un derrumbe por las condiciones del edificio, un “socavón”, pues.

Imaginemos el incidente si hubiera ocurrido en horario escolar, con alumnos -menores de edad- en clases, con algún golpe, en días en los que el Secretario promueve, por todo el país, el Nuevo Modelo Educativo, la educación con calidad y la incursión de un ejército de profesores de inglés para convertir a México en unos años en un país bilingüe.

A Nuño, sin embargo, todo indica que le sigue funcionando algún amuleto. El titular de la SEP superó con creces, desde hace meses, el conflicto magisterial empujado por la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación.

El hecho fue un botón de la suerte que se trae en tiempos de guerra electoral, y mientras transcurre el último año de gobierno de Enrique Peña Nieto, el PRI-gobierno. Los demonios andan sueltos en su territorio.

Aunque, del 2000 a la fecha, a eso y más está acostumbrado el PRI, es necesario hacer un mapeo de las condiciones en las que llegará a su 22 Asamblea Nacional, bajo la presión de al menos cuatro grupos de militantes priístas que, casi como requisito para no hacer tan evidente la designación de candidato “de unidad” al 2018, exigen “piso parejo”.

Como Nuño, pero fuera del gobierno y desde la trinchera del partido, el dirigente nacional, Enrique Ochoa Reza, intenta librar, así sea con un milagro o un amuleto, su propio “socavón”.

Ochoa, apoyado en algunos otros líderes destacados de sectores priístas, como el senador Arturo Zamora, dirigente nacional de la CNOP, busca llegar a la reunión priísta sin tormentas. Por ello, la semana antepasada, casi, casi se puso casa en el Instituto Nacional Electoral para convencer a los consejeros de que su candidato en Coahuila, Miguel Riquelme, no rebasó los topes de campaña, cosa que todo indica no logrará, y sus nervios deberá soportarlos hasta agosto, cuando el instituto dé a conocer los números exactos de los rebases, acumulando los gastos en representantes de casillas. Entonces, todo pasará a manos del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación.

De sufrir su propio socavón, Ochoa llegará cojeando a la asamblea, pues quizá el partido enfrente la anulación de la elección en Coahuila, en cuya reposición ya no competiría Riquelme. Lo mismo enfurecería más, al menos en lo mediático, a “Alianza Generacional”, “Hazlo por México”, “Nueva Corriente Democrática”, “Alternativa” y “Democracia Interna”.

EL ‘SOCAVÓN’ DE CERVANTES;
LA CARCAJADA DE DUARTE

Resulta asombroso el semblante del Presidente Enrique Peña Nieto ante fallas y metidas de pata de algunos miembros de su equipo. Con todo, el dinamismo no le faltó para celebrar su cumpleaños 51 metiendo un gol al portero, seleccionado mexicano, Alfredo Talavera durante la inauguración de “La Bombonera” remodelada.

Si otro fuera, quizá estaría apesadumbrado por, lo más cercano, el ruido mediático y político, con toda razón, del socavón aparecido en el recién inaugurado “Paso Exprés” de Cuernavaca.

Ante el hecho, que generó un fin trágico con la muerte de dos personas y que, merecidamente, originó las críticas ciudadanas por obras mal planeadas o mal supervisadas, la cabeza del Secretario de Comunicaciones, Gerardo Ruiz Esparza, ha sido el blanco favorito, un caso que para las circunstancias políticas y preelectorales del PRI-gobierno no vienen nada bien y que, para acabar, no se “entierran” tan fácilmente. La desgracia duele en la población y las facturas se cobran, pero ni bien medio capoteaban el dramático asunto cuando otro aparecía, que, si no fuera por la seriedad que se merece, sería cómico, protagonizado por los fiscales de la PGR que atendieron la primera audiencia, en México, de Javier Duarte, ex gobernador de Veracruz, apenas extraditado por Guatemala.

Días atrás, los mexicanos nos preguntábamos de qué tanto se reía Duarte cuando era presentado a declarar ante las autoridades guatemaltecas, pues, acá nos enteramos, el ex mandatario antecesor de Miguel Ángel Yunes traía bien estudiadito su caso, como para poner en evidencia lo mal preparado de la justicia mexicana en casos en los que la exigencia de aplicar la ley es más que evidente.

¿Cómo permitir que un personaje como Duarte, aunque se presume inocente hasta que no se le compruebe lo contrario, pueda lucirse a costillas de quienes están en representación de los mexicanos para exigirle cuentas por los delitos de que se le acusa?

El “socavón” de la PGR sólo muestra debilidad, pero uno y otro “socavón” pudieron delinearse o blindarse de la ola mediática y política el jueves, cuando, en grupo, comparecieron ante la Comisión Bicameral de Seguridad Nacional del Congreso de la Unión el Secretario de Gobernación, Miguel Osorio; el Procurador General de la República, Raúl Cervantes; el Director del Cisen, Eugenio Ímaz; el Comisionado Nacional de Seguridad, Renato Sales, y el Director General de Pemex, José Antonio González Anaya.

La reunión duró seis horas y, se supone, trataron temas como el espionaje, el “huachicolerismo” y el caso Duarte. Quizá el de Duarte y hasta el del socavón en Cuernavaca.

Sin embargo, después de concluir, los mexicanos no tuvimos el derecho de enterarnos de qué hablaron precisamente, en qué términos y bajo qué acuerdos.

Tácticas que tal vez a la larga creen otro “socavón” al PRI-Gobierno, pero desde la voluntad de ciudadanos o militantes.

No por nada, pero siempre con entereza, confianza y fe, Peña Nieto pidió en Toluca que ojalá y “la diosa fortuna nos acompañe”.

Imagino que en el plural de la primera persona está el partido, el gobierno, el país.

Los “socavones”.