Silencio y periodismo rosa contra violencia y terror

Medios de comunicación se rinden; “maquillarán” la noticia
ante acoso de la delincuencia organizada

Televisoras, radiodifusoras, medios impresos y portales electrónicos firman acuerdo para la cobertura informativa que tenga que ver con el crimen organizado

Lineamientos contenidos en un confuso decálogo ‘dorarán’ la nota; reconocidos comunicadores se erigen, en un santiamén, en modernos maestros del periodismo y modifican el concepto de noticia

Shhhhh: Están matando, pero que nadie se entere”.

“En las calles amanecen cuerpos tirados, amordazados, encobijados, torturados, decapitados, pero no tomes fotos y menos las publiques, la gente se horrorizaría”.

“Estalla un coche-bomba. Matan 18 jóvenes. Confunden a civiles. Ejecutan a candidato. Atacan sedes policiacas. Lanzan granada a consulado. Acribillan a agente de EU. Matan a tránsito y su familia, incluido un bebé”.

Basta, la noticia existirá, pero nadie se dará por enterado. Tal vez, ante el nuevo código de ética y la re-normatización de criterios editoriales de un centenar de medios de comunicación, se hable de incidentes menores, se oculten detalles de algunos sucesos, la sangre se pinte de rosa, azul o verde, pero no roja.

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La ‘shotgun option’ de Peña

El misterio estratégicamente mantenido por Peña Nieto, desbordó la desesperación de muchos, entonces tiraron (escribieron y hablaron) a matar. ¿Fintados o auto-embaucados?

El sábado y domingo pasados quedó demostrada una cosa: En cuestión electoral no todos los estados son Sinaloa, Oaxaca o Guerrero. Ni tampoco Durango.

Otra más: La palabra “alianza” no es alguna fórmula mágica. No se dice abracadabra y de una chistera sale un candidato.

En cuatro meses y medio, Enrique Peña Nieto se cansó de repetir no más de cinco palabras: “Esperaremos los tiempos”, “habrá unidad”.

Fue todo.

Octubre, noviembre, diciembre, enero, febrero, marzo. Entonces crearon novelas, suposiciones, truculencias, mitos. En tiempos electorales todo se vale.

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Entre ‘piporros’, ‘batos’ y ‘vecinas’

Si el pez por su boca muere, ¿los políticos también? En la otra guerra, la de las palabras, algunos dan pena y otros provocan risa. Cordero, Lujambio, Ortega, Gálvez, Moreira: Febrero loco y marzo (y algunos políticos) otro poco.

Quien más sabor le puso al caldo electoral hace unos años fue sin duda Vicente Fox. Dicharachero, lenguaraz, ocurrente, atrevido, chistoso y, en ocasiones, algo torpe.

De él se recuerdan alocuciones como “víboras prietas”, “tepocatas”, “así como me ven rancherito y con botas”, “comes y te vas”.

En un grado más lépero e irrespetuoso también lo fue Andrés Manuel López Obrador. “Cállate chachalaca”, “al diablo con las instituciones” y “no me voy a dejar, no me gusta dejarme, aunque se trate de un grandulón, de un ‘zangamilote’”, son algunas de sus contadas frases de batalla.

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