Como novias de rancho

¿Y nuestro Pacto de la Moncloa? Las buenas intenciones fingidas se convierten en mentira

A punto estamos los mexicanos de quedar como novias de rancho.

Y perdón por utilizar semejante y sexista comparación.

Tanto jolgorio para quedar vestidos y alborotados.

Pero sería imperdonable terminar el año del Bicentenario y del Centenario sin modificaciones tangibles en el proyecto de país, en el rumbo, y con la vista bien puesta en el futuro a corto, mediano y largo plazo.

Si el recuento histórico de la Independencia (1810) y el de la Revolución (1910) no conmueven a gobernantes y políticos, estamos jodidos.

No habrá, entonces, algún otro argumento para hacerlos cambiar.

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En Durango, la violencia perdió ante el voto: Herrera Caldera

Provocaron un ambiente de inseguridad preelectoral,
pero les falló, asegura el gobernador

Jorge Herrera Caldera

Jorge Herrera Caldera

El mandatario, quien recién asumió el cargo el 15 de septiembre, retrata a IMPACTO TV un estado seguro y en progreso con obras, proyectos y programas a corto, mediano y largo plazo

El 4 de julio de 2010 fue un parteaguas en Durango. Marcó dos ambientes distintos: El de la violencia y el de la paz. El antes y el después.

A partir del 5 de julio ocurrió un “milagro”: Como si los fantasmas de la inseguridad de pronto se hubieran esfumado.

Ante ello, el gobernador Jorge Herrera Caldera tiene una teoría.

“Un partido o una coalición trató de llevar agua a su molino”, dijo en exclusiva a IMPACTO TV.

Intentaron crear un ambiente de violencia, añadió.

“Se utilizó como estrategia política, pero no les funcionó… Eso sí, perjudicó la imagen del estado”.

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Gobernar es un infierno

Y vivir (y ser gobernado) con miedo, también…

El domingo fui a ver la película ‘El Infierno’.

A la cual, por cierto, le aplicaron “La Ley de Herodes” en su clasificación. En lugar de “B” la mandaron a la “C”.

Fue una forma de censura disfrazada, dijeron los senadores Ricardo Monreal, del PT, y Rosario Green, del PRI.

El largometraje es, con algunas variantes, el reflejo de la violencia en el país.

Luis Estrada, productor y director, la agarró papita. El argumento está en las calles. Los personajes, la caracterización, todo. Hacerlo tiene su mérito.

Un “western” muy a la mexicana, incómodo a las autoridades, pues contiene toda la gama de atrocidades y “excentricidades” del narcotráfico.

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